el consejo de ministros da paso a su reforma educativa
La educación, según el PP
La norma rescatará las viejas reválidas y modificará
los currículos
La nueva ley resta competencias a las autonomías en la
enseñanza
El Consejo
de Ministros dio ayer el visto bueno al proyecto de la futura ley orgánica para
la mejora de la calidad educativa (LOMCE), que será la séptima reforma
educativa de la democracia y que cambiará los currículos de primaria y
secundaria. La ley, que ahora debe iniciar el trámite parlamentario, abre,
además, un nuevo frente con Catalunya y otras comunidades, al reducir el poder
autonómico para decidir contenidos escolares en un 10% y establecer un nuevo
sistema de reválidas, de contenido uniforme para toda España, a la usanza de
los años 60. La Generalitat criticó la «ofensiva recentralizadora» que supone
la ley y el Gobierno vasco pidió directamente la dimisión del ministro José
Ignacio Wert, por una norma, dijeron ambos, retrógrada y que invade
competencias. El Ministerio de Educación no esconde que con esta
reestructuración quiere «poner freno a los contenidos identitarios» que, según
Wert, se están dando en algunas comunidades en geografía e historia.
LA
RECENTRALIZACIÓN
Fuertes
críticas autonómicas
Hasta ahora
la comunidades con lengua propia deciden el 45% de los temarios. El ministro
argumentó la necesidad de rebajara su poder de decisión al 35% para hacer una
reforma «práctica e instrumental», que mejore los resultados educativos y la
competitividad de los alumnos españoles y restaure la equidad territorial
perjudicada, a su entender, por una «dispersión excesiva e inmanejable» de
contenidos que fijan el Estado y las comunidades. También negó el carácter
centralista que le reprochan distintos sectores por otras medidas como las
reválidas.
El Gobierno
vasco calificó los cambios y la reforma en general de «retrógrada y
recentralizadora» y de «atentado al autogobierno». «Se carga radicalmente el
Estado de las autonomías en educación», acusó el portavoz de CiU en el
Congreso, Josep Antoni Duran Lleida. «Es inaceptable, una ofensiva total contra
el Estatut», resumió la consellera de Ensenyament, Irene Rigau.
EL
BILINGÜISMO
El nuevo
peso del castellano
Otra clave
de la reforma es el peso que ganarán las materias instrumentales, como las
lenguas, las matemáticas y las ciencias, respecto a otras optativas.
¿Aprovechará el Gobierno para introducir garantías para que el castellano se
enseñe en las comunidades bilingües con el mismo peso que en otras autonomías?
Wert respondió con menos celeridad que ante otras preguntas: «Hay que reforzar
la enseñanza tanto de la lengua común como de la lengua cooficial, pero eso
incluye evidentemente la lengua común», titubeó sin precisar la puesta en
práctica concreta del apoyo al bilingüismo.
LA NUEVA FP
BÁSICA
Dos años de
duración y adiós a la ESO
Con la nueva
reforma, los estudiantes comenzarán a escoger ya en 3º de ESO, a los 15 años,
las asignaturas optativas dirigidas a cursar FP o bachillerato, cuando ahora lo
hacen un año después. Para ello, se creará un nuevo ciclo de «formación
profesional (FP) básica» de dos años dentro de la educación obligatoria. Estos
cursos tempranos o de iniciación sustituirán a los Programas de Cualificación
Profesional Inicial (PCPI) pero no ofrecerán la posibilidad a los estudiantes
de obtener el título de Graduado en ESO. Solo dejan una vía abierta hacia la FP
de grado medio y, desde esta, hacia la de grado superior. «La segregación
temprana acaba con la igualdad de oportunidades que garantiza la LOE», asegura
Carlos López, secretario general de FETE-UGT, que consideró «un error recolocar
a los alumnos en función de sus conocimientos».
PRUEBAS Y
REVÁLIDAS
4 exámenes
entre los 8 y los 17 años
Según el
anteproyecto de ley, todos los alumnos españoles deberán pasar por exámenes
obligatorios y comunes para todo el Estado, a los 8, 11, 15 y 17 años. Los dos
primeros no tendrán consecuencias académicas, es decir, los alumnos que
suspendan podrían teóricamente pasar de curso, si bien serán los equipos
docentes quienes decidan si es conveniente o no que repitan. Sin embargo, en el
caso de los exámenes al fin de la ESO y el bachillerato sí será imprescindible
aprobar la prueba para obtener el título y pasar a otra etapa.
En la ESO el
examen será distinto para quienes hayan optado por hacer FP o bachillerato. La
puntuación final se obtendrá ponderando en un 70% las notas obtenidas en
secundaria y en un 30% la conseguida en el examen. En el caso del bachillerato,
el peso del examen final será todavía mayor hasta representar un 40% del total
de la nota final del alumno. Ese examen o reválida al término del bachillerato
supondrá la desaparición de la Selectividad tal cual existe ahora. No obstante,
cada universidad podrá establecer sus propias pruebas específicas de acceso
para seleccionar a sus propios alumnos.
«Es una
reforma segregadora. Se carga de un plumazo el sentido de la evaluación
continua y no supone mejoras pedagógicas sino meramente ideológicas, con
reválidas que en vez de apoyar a los alumnos con dificultades, los echará a la
cuneta», subrayó Jesús Sánchez, presidente de la CEAPA.
AUTONOMÍA DE
CENTROS
Directores
elegidos por la Administración
La reforma
cambia el sistema de elección de los directores, que serán elegidos por
concurso de méritos, en el que tendrá mayor peso de decisión la administración
educativa. Los directores contarán con más autonomía para decidir sobre las
plantillas. Además, el anteproyecto prevé posibles «traslados forzosos» en
función de las necesidades educativas e incluso prevé que los docentes puedan
dar materias distintas a las que imparten, dentro de su cuerpo de especialidad,
o que docentes de las escuelas de idiomas puedan ser transferidos a los
institutos.
SEGREGACIÓN
Ayudas a los
centros que separan por sexo
Otro aspecto
polémico es la segregación de alumnos por sexo. Esgrimiendo el artículo 2 de la
Convención de la Unesco de 1960, Wert anunció que se prorrogarán los conciertos
a los centros que segregan al alumnado por sexo, a pesar de las recientes
sentencias del Supremo en sentido contrario. «Separar a los niños de las niñas
no supone, necesariamente, una discriminación, sino una opción más de la
libertad de enseñanza», ha reiterado. El PSOE denuncia que mientras se
prorrogan los conciertos a estos centros, se recortan 5.000 millones de euros
en recursos para la pública. «Supone una vuelta al modelo franquista, elitista
y segregador», remacha IU.
LA
FINANCIACIÓN
Unos 300
millones de euros para 4 años
El ministro
cuantificó ayer en 300 millones de euros los costes de consolidación de la
reforma para los años 2016-2020, que figurarán en la memoria económica. Wert
aseguró que, aunque la supresión de asignaturas optativas podría suponer una
menor necesidad de profesores, esa reducción se compensará con el refuerzo de
materias troncales.
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